Archivos de la categoría ‘Entrevistando al Pasado’

(Segundo recuerdo)

Cuando uno se para analizar un poco su vida y se da cuenta de la cantidad de personas que han pasado por ella, a veces no te lo crees, son tantas, que seguramente incluso algunas ni siquiera recuerdes.

                Hace unos días recordé un tiempo en el que solía salir con Sarah Guiller. La recordé porque la vi. Tan solo un saludo nos intercambiamos, no fue un saludo incómodo, simplemente un saludo amistoso, agradable.

                Hacía años que no la veía, no había cambiado nada. Continuaba siendo igual de menuda y desprendía la misma timidez que por aquellos años en los que solíamos salir juntas. Por aquella época se convirtió en mi mejor amiga. Ella era demasiado tímida. Pero yo, con mi labia sociable, conseguí lo que nadie había conseguido, ser su mayor confianza.

(Recuerdo de Sarah Guiller sobre Emily Fox)

               “Emily… conseguía que me sintiera protegida a su lado. La timidez desaparecía con ella. La admiraba mucho, ¡me sorprendió que se acercara a mí y quisiera ser mi amiga! De verdad que era amable, sincera y tan risueña… siempre estaba riendo o con una sonrisa”.

                “Recuerdo que jamás quería que nada nos separara, era mi mayor aliada. Una vez espantó a un chico por mí. Aquel chico me daba miedo, no porque fuera violento o desvergonzado, simplemente no me gustaba que se me acercaran los chicos, ¡me daba tanta vergüenza tratar con ellos! No sabía cómo hacerlo, de qué hablar. Y aquel en concreto insistía todo el rato y parecía que jamás podría librarme de él. Pero Emily Fox apareció con esa seguridad que la caracterizaba, diciendo: “¿No ves que no quiere hablar contigo? Vete a molestar a otra, guapo”. ¡Y se fue! Emily era la mejor”.

                “Pero aquello fue hace ya años. Han pasado tantas cosas desde entonces. ¡Ahora estoy prometida y todo! Con Christian Mile, estoy segura que a Emily le encantaría saberlo, ¡perdí el miedo a los chicos! Estoy segura que le encantaría Christian, es lo mejor que me ha podido pasar”.

                “En ocasiones me he acordado de ella. De verás que me arrepiento que nuestra amistad se perdiera. ¿Por qué sería?”

(Recuerdo de Emily)

                 Qué sensación tan extraña sentí. Hace dos días salí con mi pareja y unos amigos. Volvimos a salir por los mismos lugares que frecuentaba cuando tenía 16 años. Fue entonces cuando vi a Sarah. Son en esos momentos, cuando después de años, te encuentras en los mismos lugares que aquella época, cuando parece que el tiempo no ha pasado. Ves a las mismas personas y te encuentras con que la mayoría no ha cambiado y comienzas a recordar demasiadas cosas de cada una de ellas. Recuerdas aquella época en la que en lo único que pensabas era en ponerte bonita, vestirte para parecer mayor he intentar entrar en los lugares para los que todavía no tenías edad.

                  Sarah era estupenda. Es curioso, normalmente te es difícil recordar la manera en la que te distancias de las personas. Tan solo sé que estaba con ella, y de pronto comenzó a estar con otro grupo de gente, algo que me sorprendió, dado lo tímida que era. ¿Cómo sucedió aquello? Jamás nos peleamos. ¿Por qué permitiríamos que aquello sucediera? Supongo que dejamos de llamarnos y de vernos. Una verdadera pena.

               Pero durante todos estos años la he recordado a menudo. ¿Qué será de su vida ahora? Cuando la vi hace unos días, parecía estar muy unida a un chico, se le veía feliz. Si fuera así, me alegro por ella.

(Primer recuerdo)

Mi nombre es Emily Fox. ¿No os preguntáis en ocasiones qué es de algunas personas que pasaron por vuestras vidas? ¿No pasa que en ocasiones recordáis a algunas personas que ya no continúan a vuestro lado? Pues bien, a mí sí me ocurre. Pero es curioso. La mayoría de las veces me da la sensación que con todas esas personas en realidad fue simplemente una ilusión que tuviera una amistad tan cercana en su momento. Están escalonadas así: primero las que aunque lleves tiempo sin ver, se alegran de verdad cuando te las cruzas y te paras a hablar durante largo rato poniéndote al día de vuestras vidas; segundo, aquellas que si te las cruzas por la calle se paran a preguntarte qué tal estás, por simple cortesía, porque piensan que ya que en una ocasión fuisteis amigos es lo menos que puedes hacer, pero la situación ante todo se vuelve algo incómoda; tercero, están los que te saludan, por ser educados, pero no porque realmente les interese; cuarto, aquellas que te las cruzas y se hacen las despistadas, dejaron de tener trato contigo hace mucho tiempo y no le ven el sentido a tener esa clase de normas sociales que por ser conocidos haya que saludarse, cuando ya ni te interesan; y por último las que te ven, y te miran y te miran, tal vez porque les suenes, tal vez porque estén pensando “ésta es la chica que aquella vez… “. En ocasiones nos gusta examinar de nuevo aquellos recuerdos de las personas que una vez fueron importantes o que formaron parte de tu vida pasada, pero que de repente, la vida te va alejando de ellas hasta que pierdes todo contacto.

Como aquel plasta de Clark Bilton, en serio, era un plasta, siempre lo tenía pegado a mí, ¿qué narices tenía que hacer para que se diera cuenta que no me interesaba? Pero él quería ser mi amigo, claro, por aquella época tenía muchos amigos, más de los que querría, porque en realidad solo una milésima parte realmente me interesaban y yo les interesaba a ellos. Pero sí, ese maldito de Clark Bilton me la jugó bien. Era un don nadie, y quería destacar de alguna forma, por eso luchó por hacerse amigo mío, ganarse mi confianza. Pero lo que quería en realidad era hundirme, dejarme sola. ¡Maldito seas Clark Bilton! Pero aquello quedó en el pasado, pero no puedo evitar acordarme y que me hierva la sangre. Porque en ocasiones, aunque haya pasado años desde algunos acontecimientos, cuando los recuerdas, aún te molestan. Sí, recuerdo que tan solo tenía 15 años. Era guapa, atractiva, inteligente, amable, todo lo que una chica con esa edad pueda desear. Con la inteligencia me estoy refiriendo a los estudios, porque para todo lo demás era una completa idiota, sí, lo admito ahora que ha pasado tiempo y puedo analizarme con otra perspectiva y punto de vista, más maduro, pero sí, duele admitirse a uno mismo cuándo es idiota, pero yo realmente lo era.

Clark Bilton no tenía nada que pudiera atraer a nadie, pero le faltaba algo que yo poseía y me llevaría a lo que llegué, le faltaba la inocencia. Era avispado y sabía bien qué hacer cuando quería algo,  cómo conseguirlo aunque fuera juego sucio.

(Recuerdo de Clark Bilton sobre Emily Fox)

“Emily fox era una chica encantadora. Todos la querían, pero era muy inocente. Era fácil de engañar, yo me aproveché de esa inocencia. Lo reconozco, fui un poco cruel. Pero ahora lo recuerdo y me río. Éramos unos chiquillos en guerra, pura rebeldía, yo la tenía, iba conmigo”.

“Recuerdo que en un momento llegó a gustarme, pero ella siempre me ignoraba, y lo hacía de forma amable, ¿cómo se puede ignorar a alguien de forma amable? Ella lo conseguía. Los chicos babeaban por ella. Pero Emily era lo que se llamaba una chica “difícil”, era complicado conseguirla”.

“Seguro que después de tantos años si me ve, todavía lo recuerda, las mujeres son rencorosas, me la imagino mirándome con su mirada felina llena de odio, lo que tenía de amabilidad también lo tenía de odio, sabía sacar el genio cuando la situación lo requería”.

(Argumento de Emily Fox)

                Aquella mañana yo iba a clase, lo recuerdo perfectamente. Aquel Clark Bilton me esperaba con la mayor sorpresa de mi vida. ¿Os podéis creer que me dejó desnuda delante de toda la secundaria? Fue bochornoso. Los alumnos se estuvieron burlando de mí durante mucho tiempo. Él fue expulsado, claro.  Ahora lo recuerdo y es algo ya muy lejano, ni siquiera merece la pena seguir cabreada, pero si lo viera, lo prometo, mi mirada no iba a ser precisamente amable.

Curiosamente es una de las personas de mi pasado que no he vuelto a ver, ¿qué habrá sido de ese maldito Clark Bilton?