(FINAL) LA ÚLTIMA CANCIÓN

Publicado: 17 noviembre, 2015 en La Última Canción
Etiquetas:, , , , , ,

 

 

Marcos se había quedado la noche de la última canción de baile hasta tarde en la plaza. Sentado en un banco, viendo cómo recogían la decoración de la fiesta y volvían a dejar la plaza como estaba. La gente que aún quedaba comenzó a marcharse, pues unos truenos avecinaron lluvia. Pero Marcos no parecía querer moverse de allí. Con la mirada apuntando al infinito y con una expresión triste y estática terminó quedándose solo por completo en aquel espacio al aire libre. Unas primeras gotas cayeron, seguidas de muchas más. Pronto el suelo se encharcó y las luces de las farolas se reflejaron en él. A Marcos no le importó mojarse, es más, parecía sentarle bien, como si ayudase a limpiar un poco su dolor. En el fondo deseaba verla, aquella noche y todas las veces que ella lo llamase, siempre. Pero aquella ocasión había sido la última y había perdido la oportunidad, pues ya no volvería a llamarlo para más canciones, para más besos, para más abrazos…

La guerra había estallado y buscaban voluntarios para combatir. Marcos sentía que ya no tenía nada que perder, por lo que se presentó voluntario. El día de partida, todos los nuevos alistados del pueblo desfilaron por las calles para despedir a los habitantes. Mientras Marcos caminaba entre los demás que iban como él, vio la cara de porcelana perfecta de Denis entre los habitantes. Sus miradas se cruzaron. Y nadie jamás podrá imaginar la cantidad de cosas que llegaron a decirse con la mirada. Denis no podía creer lo que veía, que se fuera realmente a la guerra.

Marcos vio con dolor que Denis estaba junto a su nuevo prometido. Pero giró la cabeza al frente y continuó su rumbo, junto a todos los demás compañeros que se dirigían hacia el mismo destino que él.

Al cabo de 5 años, la guerra había terminado y con ella también muchas vidas.

Denis se había casado. Vivía cómodamente en una casa a las afueras del pueblo. Su nuevo marido la cuidaba y trataba bien. No le faltaba de nada y esperaban un bebé. Pero Marcos jamás había abandonado su mente. Ya hacía meses que había terminado la guerra. Muchos de los que marcharon habían regresado. Pero el cobertizo de Marcos cerca del establo no había vuelto a estar encendido. No podía evitarlo y en ocasiones iba a visitar a los caballos. Ahora había un nuevo chico joven que trabajaba unas horas extras cuidándolos.

Denis estaba comprando el pan, como hacía cada día. El dependiente la conocía y era muy amable.

«¿Qué tal sigue el embarazo?» le preguntó el dependiente a la vez que saludaba a una nueva persona que acababa de entrar a la tienda y le preguntaba qué deseaba.

Denis iba a responder a la pregunta cuando el recién llegado habló y reconoció la voz. Se giró y se encontró a Marcos. Había cambiado. Tenía el pelo más largo, barba de varios días, ropa desgastada y un macuto colgado a la espalda.

Marcos se sorprendió al principio al verla. Había pasado tanto tiempo… Pero ambos mantuvieron la compostura. El dependiente volvió a preguntar a Marcos.

«Perdón, querría una barra de pan» dijo Marcos volviendo la vista hacia el dependiente.

«No has llegado a responderme, Denis» le recordó el dependiente mientras guardaba una barra de pan en una bolsa de papel.

«Disculpe, el embarazo continúa bien, gracias» contestó Denis.

Marcos pagó la barra de pan y salieron juntos de la tienda.

Pasearon uno al lado del otro hacia la misma dirección.

«¿Cuándo has llegado?» preguntó Denis.

«Hace poco más de media hora» respondió Marcos.

Se mantuvieron unos segundos en silencio.

«Con que estás embarazada, parece que el matrimonio te va bien» dijo Marcos rompiendo el silencio.

Ella asintió lentamente.

Llegaron a un punto donde debían separarse, pues sus caminos continuaban por sentidos diferentes.

«Has tardado mucho en volver, pero me alegro de verte de nuevo» dijo Denis.

«Como nuestra última canción, uno llegó demasiado pronto y el otro demasiado tarde, pero me alegro yo también de haberte vuelto a ver» dijo Marcos con una sonrisa.

Denis no comprendió al principio qué había querido decir.

«Nos volveremos a ver por el pueblo, ¿verdad?» preguntó Denis.

«No lo creo, me marcharé de nuevo. He viajado mucho y me gustaría vivir en otros lugares, nada me retiene ya aquí» explicó Marcos.

«Entonces… esto es otro adiós» dijo Denis mirándole a los ojos.

Marcos se acercó a su oído y le susurró: «Ésta es nuestra última canción, bailada en solitario. Jamás te abandoné».

Denis comprendió todas sus palabras. Los ojos se le empañaron. Marcos se separó de nuevo de ella. Se miraron durante unos segundos más y después… se separaron.

Denis volvió a casa, con las últimas palabras de Marcos guardadas en el corazón.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s