(Capitulo 7) La Vista Imaginaria

Publicado: 18 junio, 2015 en La Vista Imaginaria
Etiquetas:, , , , , , , , , , ,

En aquella ocasión decidí ser valiente y enfrentar la situación de frente.

Quedé con Marcus en un pub donde por la noche era un lugar de copas y por el día un lugar donde poder tomar el café tranquilamente. Aquel día, mucha de la magia que había visto siempre entre nosotros desapareció, como a un niño cuando le descubren su truco de magia favorito.

Me había puesto uno de mis vestidos que mejor me quedaba y un maquillaje discreto pero que realzaba las mejores facciones de mi rostro, pero claro, no me paré a pensar que él no podría disfrutar de aquello. De nuevo olvidaba que era ciego. Bueno, no he sido totalmente sincera, no era ciego completamente, pero casi, solamente podía ver bultos y manchas de forma difusa y confusa, pero siempre había creído que teníamos un imán, algo especial, pero en realidad siempre había una explicación.

                —Bueno, tú dirás Jelly, ¿de qué quieres hablar? – Me preguntó.

Estaba nerviosa, ansiosa, pero debía hablar.

                —¿Recuerdas algo de la fiesta? – Dije mirándole fijamente.

                —Recuerdo que pregunté a tus amigas dónde estabas y una de ellas me llevó hasta una parte de la playa, separada de la fiesta, me dijo que me acercara un poco más a la orilla y te encontraría. Hablamos, aunque prefiero no volver a repetirlo.

Escuchar que en realidad no me encontró él, sino que una amiga mía lo había llevado hasta dónde estaba… no sabía cómo sentirme, pero esa especie de conexión que nos había estado uniendo, parecía desaparecer, lo sentía más lejos, con cada situación nueva que iba ocurriendo, cada descubrimiento nuevo, él se alejaba y cada vez era más difícil alcanzarlo.

                —Mejor, aún no lo he olvidado. – Dije, recordando aquella revelación que creí que jamás se sabría. – ¿Y después? – Pregunté.

Él meditó un momento, estaba claro que ahora venía la parte problemática, ya que ninguno de los dos iba en buen estado y nuestra memoria sufrió pérdidas llegados a este punto.

                —No recuerdo nada más. – Dijo finalmente.

¿Cómo? ¡Yo recordaba incluso más que él! ¿Realmente no recordaba más? ¿O no quería recordarlo? Lo miré atentamente, estaba claro que mentía, podía sentir su inquietud del que teme ser descubierto. ¿Por qué no quería contármelo? ¿Tan malo era lo que pasó?

                —No le des vueltas innecesarias a algo que realmente no tiene importancia. – Dijo de pronto.

Lo miré sorprendida, aquella misma frase ya me la había dicho en una ocasión, y entonces, lo recordé, apareció en mi memoria aquel momento que parecía haberse escondido por un tiempo en las profundidades de mi mente. Estábamos bailando y en aquel preciso instante en que me pidió irme con él…

                —Ven conmigo. – Dijo Marcus.

                —¿A dónde? – Respondí.

                —Fuera de esta fiesta.

Pero en aquel instante de confusión, tan solo hubo una pregunta que le vino a mi mente.

                —¿Estás seguro? ¿Por qué querrías irte conmigo? – Le pregunté.

                —No le des vueltas innecesarias a algo que realmente no tiene importancia. – Me respondió él.

Aquella respuesta me dolió.

                —¿Qué no tiene importancia? – dije y sin darle tiempo a hablar, pregunté algo más. – ¿Me quieres?

Él se mantuvo en silencio unos segundos, ya no bailábamos, lo miraba molesta esperando una respuesta.

                —Te quise. – Dijo simplemente. – Ahora estoy bien con Marie. – Dijo seguidamente.

                —¿Ah sí? ¿Y por eso me estás diciendo a mí que me vaya contigo en lugar de a ella? – pregunté no dando crédito al comportamiento de Marcus.

¿Era el alcohol quien lo cambiaba o en realidad era él así? Me sentí tan enfadada con él, que sin dejarlo de hablar más me alejé de allí y cogí al primer chico que me encontré y entonces… me acordé de todo.

Tenía las manos situadas sobre la mesa, los puños se me cerraron por la rabia. Volví a mirar a Marcus.

                —¿Me quieres? – Pregunté casi sin pensar.

Lo observé esperando su reacción. Él se sorprendió ante aquella pregunta, se puso nervioso aunque intentara disimularlo. En aquel momento, comenzó a sonar una canción de Bon Jovi, “Always”, una de nuestras canciones favoritas de Marcus y mía.

                —Debo irme, perdona que no podamos seguir con la conversación. – Respondió él.

Pagó y se marchó. Yo no pude moverme por un rato de la silla. Estaba claro, nos queríamos, él aún me quería…

                —Solo teníamos que estar juntos, tan solo teníamos que… – Dije hablando en voz baja para mí misma.

Y entonces lloré en silencio y de forma que nadie pudiera verme. Lloré por una vida que a veces no tiene sentido. Lloré por las personas que a veces hacemos acciones ilógicas. Lloré por los sentimientos que estaba traicionando. Lloré por dejar marchar a la persona que me había enseñado a ver cuándo todo está oscuro… Ante esa idea, no pude aceptarlo.

Salí corriendo, tenía que alcanzarlo, no podía dejarlo marchar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s