(Capitulo 7) El Recorrido de Mi Alma

Publicado: 2 febrero, 2015 en El Recorrido de Mi Alma
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No lo soporto. Solo verlo me produce una asfixia constante el corazón. La respiración se descompensa y me descentro en mis tareas. Era reservado y parecía que únicamente me veía como una ventaja para su organización URIANS. ¿Cuánto tiempo tardarían los de COVIQ en darse cuenta que toda la información que les hacía llegar era falsa? Supongo que el día que decidan rastrear la zona errónea que les facilite. Con Black Angel me veía únicamente para traspasarle información y comunicarme la siguiente tarea. Era agotador, trabajar así para dos lugares. Mentir constantemente, esconderme. Y caminaba por la calle en un día lluvioso de invierno preguntándome, dónde estaría mi ángel que me ayudara a sobrellevar todo esto de la forma más lógica. K.V. comenzaba a cogerme cariño, se sentía protector conmigo y le caía bien, mal asunto, ya que les estaba traicionando constantemente. Pero lo que verdaderamente me interesaba, lo que mi corazón anhelaba saber cada segundo que pasaba, era conocer más a Black Angel. Aquel día lluvioso habíamos vuelto a quedar, pero esta vez, había sido yo quién había contactado con él. Lo esperaba sentada en una pequeña cafetería. La cristalera me dejaba ver el día invernal que envolvía a Londres. Sencillamente me encantaban estos días. Era capaz de mantener un poco más a mi corazón con la capa de escarcha.

Cuando llegó y se sentó frente a mí, me preguntó sin entender.

—¿Ocurre algo? No es normal que seas tú quién me avise

Realmente desde nuestro primer encuentro nuestra relación había cambiado y había subido un escalón más. Ahora me trataba con más amabilidad y su mirada ya no era tan fría, pero seguían quedando resquicios.

—En realidad no ha pasado nada de importancia. – Me atreví a ser valiente. – Simplemente quería verte, charlar, saber más de ti. La verdad es que mi vida es muy solitaria y… – Miré hacia la cristalera. – me apetecía hablar con alguien. – Le sonreí.

Pero Black Angel rara vez sonreía, diría que jamás le había visto la sonrisa. Mantuvo un semblante serio que provocó que la mía se borrara.

—No comprendo que pueda interesarte de mí. – Me clavó su mirada de hielo.

—¿Y por qué no podría? – pregunté.

Pero de pronto, sin esperarlo, una sonrisa pícara apareció en su rostro. Mi corazón pareció soltar de golpe el cinturón que lo mantenía apretado, latiendo con fuerza, con más fuerza que nunca.

—¿Enserio quieres conocerme más? – Me preguntó.

Asentí.

—Voy a necesitar que me ayudes en una tarea, necesito una chica. Necesito que finjas ser mi esposa. Una misión delicada nos espera. Ahí podrás conocer más sobre mí. Te advierto, puede que no te guste.

—Me arriesgaré. – Dije.

Él volvió a sonreír de tal forma que todos mis sentidos se olvidaron de cualquier cosa que hubiera sido mi persona anteriormente, me olvidé de todo.

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