(Capitulo 3) El Recorrido de Mi Alma

Publicado: 26 enero, 2015 en El Recorrido de Mi Alma
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   Puede que todos tengamos alguna parte de nuestra vida oculta a los ojos ajenos. Sabía que mi marido me ocultaba algo, ¿pero cómo culparlo? En mi pasado yo también tuve una vida oculta, enterrada bajo las sombras de los árboles, de las farolas, de las montañas, de las personas… Sí, mi vida por aquella época cambió a partir de entrar en aquel antro. Aquel hombre había sabido leer mi alma. Y a pesar de ser un lugar apartado de la sociedad “políticamente correcta” deseaba volver y así hice al día siguiente, y al siguiente y durante todos los días que fueron pasando desde entonces. Él siempre se encontraba en el mismo lugar, en aquel rincón que parecía estar siempre reservado para él, más bien, parecía hacer vida allí. No le asustaba la penumbra, parecía disfrutar desafiándola, más bien parecían ser buenos amigos. Ya habían pasado semanas desde el primer día que había puesto un pie en aquel local bajo la superficie. Y aquel día de nueve de enero decidí acercarme a él. Me senté a su lado con mi copa de whisky barato.

   —¿Puedo…? – Le dije señalándo a su cigarro.

  Él sonrió y me lo acercó. Lo sujeté entre los dedos y le di una calada. Hacía años que había dejado de fumar, una estúpida querer volver a probarlo, pero así somos, no hay nada que explicar en este aspecto.

  Era curioso lo cómoda que me sentía a su lado, como si en realidad no fuera un desconocido. Puede que haberlo visto durante tantos días se hubiera convertido en alguien conocido para mí.

   Continuamos en silencio un largo rato más, hasta que por fin él lo rompió.

   —Qué es lo que te atormenta. – Me dijo.

   —¿Por qué lo pregunta?

   —Nadie que venga a este lugar es por puro placer.

   —Me atormenta la vida. – Dije con la mirada perdida al frente mientras le daba otra calada al cigarro y se lo volvía a pasar a él.

   —No mientas, eso no es lo que te atormenta, a nadie le atormenta la vida, lo que nos atormenta a todos es el hecho de tener que afrontarla.

   Lo miré y seguidamente sonreí de forma melancólica.

   —Puede que en el fondo no me equivocara demasiado, creo que podría ser brujo de verdad. Y se esconde entre las sombras para no poder dañar a nadie con su don. – Dije gesticulando mucho con las manos y abarcando con los brazos mi entorno.

   Él soltó una sonora carcajada.

   —Puedo apreciar que andas un poco perdida. Puedo ayudarte un tiempo a mantenerte distraída hasta que vuelvas a encontrar tu camino. – Me dijo de pronto con total calma, dándole un sorbo a su copa.

   Sonreí interesada. Hacía tiempo que no trabajaba y los ahorros que me quedaban comenzaban a agotarse.

   —Qué clase de distracción. No será nada peligroso, ¿verdad? – Pregunté.

   —¿Y qué no es peligroso en éste mundo? – Me respondió con otra pregunta.

   Reí.

   —Está bien brujo, de qué se trata.

   No sabría bien explicar cómo terminé con una pistola y buscando la manera de entrar en una casa desconocida. Pero ahí estaba, a punto de comenzar algo que durante un tiempo cambiaría mi vida hasta que volviera a encontrar el camino recto.

Capitulo 4 Próximamente. ¡No dejéis de visitar el blog!

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comentarios
  1. Chronos dice:

    wowo que malota se ha vuelto. Me gusta, me gusta.

    Le gusta a 1 persona

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