Llegar hasta ti (Capitulo 2)

Publicado: 27 noviembre, 2014 en Llegar hasta ti
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El día se había levantado gris, junto con mi rostro ojeroso, muestras de no haber dormido en toda la noche. Cuando me vi en el espejo lo primero que pensé fue, “¿realmente merecen la pena estas cosas?”, cuando más hermosa tienes que estar, es cuando más fea te pones. En el fondo si lo pensaba, estas situaciones solo provocaban un desequilibrio en mí. Muchas veces meditándolo de otro modo, puede que fuera mejor seguir mi vida como hasta ahora, al menos dormía toda la noche. A nadie le sienta bien no dormir, y si a alguien le pasara lo contrario me gustaría conocerle.

Los sábados libro en el trabajo, lo que significaba que no vería a Javi hasta la noche. Ese hecho provocaba la sensación de que el día tenía más horas de lo normal.

Mi hermana María apareció por la entrada de mi habitación. Es dos años más pequeña que yo, pero siempre ha tenido el temperamento de un adulto. La admiraba demasiado, tanto, que me alegraba el día solo con verle aparecer, por muy gris que estuviera el cielo, solo con verla, de pronto parecía haber despertado un sol de verano.

     — ¿Quieres que salgamos esta noche? — Me preguntó mi hermana. — Sé que no hace un día muy bueno, pero para estar dentro de un local no hace falta que haga buena noche. – Dijo sonriendo.

El corazón me dio un vuelco al recordar por qué no podría hacer planes con nadie para la noche.

     —No puedo, ya he quedado. — Dije sin querer mirarla, mis ojos son los mayores delatadores de mi vida.

     — ¿Es mi imaginación o te estás poniendo colorada? — Me preguntó mi hermana entre risas.

     — Dije tapándome el rostro con un cojín que había sobre la cama.

Escuché sus pasos acercarse y como la cama parecía bajar un poco de nivel al sentarse ella sobre el colchón.

     —¿Por qué te avergüenzas? Sabes que puedes contármelo. — Me dijo de forma confidente.

Por extraño que pueda parecer, el tema de Javi jamás se lo había contado a nadie, tampoco a María. Siempre había sido reservada. Los sentimientos que yo tuviera hacia otra persona solo debería saberlos yo o en este caso, también Javi, antes que él nadie más. Supongo que pienso que contar algo tan íntimo a otras personas puede generar conflictos en tu interior.

En aquel momento estuve tentada por contárselo a María, pero no, Javi tenía que ser el primero.

      —He quedado esta noche con Javi, ya sabes, a veces salimos juntos. – Dije intentando simular que era algo sin importancia.

     —¡Ah! Es con Javi. Entonces no me asustes así, creí que tendrías alguna cita con algún chico. — Dijo a medida que se incorporaba de la cama.

La seguí con la mirada cómo salía de mi habitación. Incluso María veía imposible que hubiera algo entre nosotros. En aquellos momentos me sentí patética.

Cerré los ojos un momento para relajarme. Entonces escuché la lluvia caer sobre las calles empedradas de Toledo. Me acerqué a la ventana. La mañana había transcurrido tranquila en mi casa. Para ser sincera no había hecho nada de nada, lo que se dice una mañana bien aprovechada. Pero no me importaba, lo primordial ahora era mejorar éste rostro pálido y ojeroso.

Jamás había probado lo de las mascarillas para la cara. ¿Funcionaría bien? Ya que aún quedaban unas horas para que Javi me recogiera, decidí probar.

Con lo fácil que hubiera sido darme un poco anti-ojeras. Pero no, tenía que probar la dichosa mascarilla. Quería morirme en ese instante. Me encontraba frente al espejo, después de haberme quitado la mascarilla. Mi cara se había llenado de manchas rojas, ¿qué diablos había pasado? Faltaba una hora para que Javi llegara. Y, lo que durante todo el día había parecido que las horas se habían multiplicado, ahora, ésta última hora, parecía que se reducía a toda velocidad. Una hora de caos en mi casa, corriendo de un lado a otro. Llamando a todas las amigas que se me pasaron por la cabeza para que me aconsejaran qué hacer. Finalmente, después de pasar los momentos más frustrantes, desesperantes y estresantes de mi vida, salí de mi casa a toda mecha a comprar un maquillaje que pudiera tapar aquel estropicio. Faltaban quince minutos, pero lo conseguí. Para cuando llegó Javi ya estaba lista. Se notaba el maquillaje, pero tampoco demasiado.

        —Tan puntual como siempre. — Me dijo Javi con una sonrisa radiante.

Nos pusimos a pasear, aunque él dirigía mis pasos hacia algún lugar determinado. Mi corazón latía como cien mil locomotoras, “¿podría escucharlo?” pensé, y ante esa posibilidad mi cuerpo se tensó.

       —¿Estás más morena? — Me preguntó.

Seguramente me ruboricé, aunque con suerte con el maquillaje no se notaría.

       — Dije simplemente, no era capaz de decir nada más.

       —¿Nerviosa por ver a dónde a dónde vamos? — Preguntó Javi.

Era consciente que el ambiente estaba más tenso entre nosotros, claramente, por mi culpa, no actuaba con naturalidad. No era raro que quedáramos, sabía que tenía que estar más relajada, pero aquella vez, parecía distinta a todas las demás, por algún motivo mi corazón podía percibirlo. Noté como él quería bajar esa tensión que mi cuerpo emanaba.

       —Sí un poco nerviosa. Aunque… no sé si debería preocuparme que me pidieras quedar hoy. — Dije de pronto, sin esperármelo ni yo.

Javi comenzó a reírse.

      —Leila, relájate por favor, conmigo ya no deberías sentir nervios.

Hubo un breve silencio.

      —Pero… — comenzó a decir Jone —, no sé qué decirte a lo de sí quedar hoy sea algo para preocuparse.

En ese momento no estaba riendo, tampoco lo dijo de broma, me preocupé.

Estuvimos andando tranquilamente como si en el fondo él no quisiera llegar nunca al lugar donde pensaba llevarme. Hasta que llegamos a una parte de la muralla donde podías estar sentado en sus almenas. Desde ahí tenías una vista al río. Era una zona tranquila. Las luces de Toledo se reflejaban en el agua, creando un ambiente mágico y especial que solo nos pertenecía en aquel momento a nosotros dos.

Nos sentamos. Podía llegar a escuchar el sonido relajante del agua paseando a lo largo del río. El olor a lluvia inundaba el ambiente. Un frescor nocturno y agradable llenaba nuestro interior al respirarlo, haciéndonos de sentir que nuestros pulmones rejuvenecían unos años.

       —Que suerte que parara de llover. — Dijo Javi rompiendo el silencio de la noche.

Estuvimos hablando durante mucho tiempo, tanto, que mis manos comenzaban a entumecerse por el frío.

Hablamos de temas triviales, reímos… y sin darme cuenta, la tensión que había contenido hacía unos momentos, de pronto, había desaparecido.

        —¿Recuerdas haber venido antes a este lugar? — Me preguntó.

Pensé durante unos momentos.

        —No.

        —Te traje aquí una vez, cuando éramos pequeños.

De pronto lo recordé.

        —¡Sí! ¡Cierto! Recuerdo que nos escapábamos de casa y nos veníamos aquí. Siempre te decía que quería que me mostraras la magia. Me sujetabas la mano y me llevabas corriendo contigo. A este lugar —. Recordé con cariño —. Porque el cielo se veía repleto de estrellas y a la vez, el agua reflejaba la magia de la noche de Toledo.

        —Recuerdo la cara que pusiste la primera vez que te traje. Tan solo una niña de ocho años. Abrías mucho tus ojos grandes con ese negro profundo que te caracterizan. Toda la magia que tú veías, podía verse en tus ojos, como si la estuvieras proyectando tú. — Me dijo con una sonrisa llena de ternura.

Después hubo un silencio realmente largo y de pronto incómodo. Sin saber por qué el ambiente cambió con un simple soplo de viento.

        —No te he traído aquí solo para hablar del pasado. Sino para hablar del futuro. — Dijo Javi después un silencio que me pareció eterno.

Otra vez la tensión surgió. El corazón se perdió de su ritmo normal y parecía no ser capaz de recuperarlo.

      —¿Y qué es lo que me quieres decir? — Pregunté al fin.

      —Llevamos mucho tiempo uno al lado del otro, siempre juntos —, comenzó diciendo — quería que fueras la primera en saberlo. Eres de las personas más íntimas y cercanas a mí.

Contuve la respiración, por un segundo creí que me asfixiaría.

      —Me voy de España, me han ofrecido un proyecto de arquitectura para un edificio de Nueva York.

Mi corazón se detuvo y mi mente se quedó en blanco.

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comentarios
  1. Chronos dice:

    Muy bueno el capitulo. Espero el tercero con impaciencia.

    Le gusta a 1 persona

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